Queridos hermanos,
Como todos sabemos, el mundo está viviendo un momento muy especial, en el que la violencia y el desprecio a la dignidad humana que desde hace tantos años acompañan a tantos pueblos, se están manifestando con una fuerza singular.
Agradeciendo lo que muchos (junto a miles de cristianos y gentes de buena voluntad) ya estáis haciendo, queremos invitaros a acoger con decisión el llamado de la Iglesia a orar por la paz, a combatir la indiferencia y a alzar la voz para hacer saber a los responsables políticos y a quienes viven con nosotros, que la guerra, la violencia y el desprecio de la dignidad sagrada de todo ser humano nunca son el camino.
Por si ayuda a vuestra oración, reflexión y toma pública de postura, compartimos de nuevo con vosotros el llamamiento que hicimos hace un mes junto a los superiores mayores de nuestra Congregación de Misioneros.
