Historia
Del “apostolado bíblico” a la Animación Bíblica de toda la Pastoral (ABP)
Historia
Hablar de la historia de ReBiClar es narrar un proceso eclesial y claretiano que ha madurado al ritmo del Magisterio, de las urgencias pastorales del continente y de la convicción —cada vez más clara— de que la Palabra de Dios no puede quedar “encerrada” en un área específica de la acción pastoral, sino que ha de convertirse en su alma, su principio de discernimiento, su fuente y su horizonte. Esta intuición no nace de una ocurrencia organizativa: hunde sus raíces en el impulso del Concilio Vaticano II (especialmente Dei Verbum) y se profundiza con la recepción latinoamericana de esa herencia (Aparecida) y con el llamado de Benedicto XVI en Verbum Domini a pasar de una “pastoral bíblica” entendida como sector, a la “animación bíblica de toda la pastoral” entendida como dinamismo transversal y esencial para la vida de la Iglesia. En la Asamblea 2024 se retoma explícitamente esta clave, citando el número 73 de Verbum Domini y subrayando que no se trata de “aumentar actividades”, ni de “fragmentar”, sino de permitir que la Palabra penetre, sostenga y configure toda la pastoral ordinaria y extraordinaria, llevando al encuentro con Cristo vivo que se comunica en su Palabra.
1) Un despertar eclesial que se vuelve camino claretiano
Tras el Vaticano II, la Iglesia experimentó un “despertar bíblico”: poner la Escritura en manos del Pueblo de Dios, promover su lectura orante, iluminar la vida y la misión desde el Evangelio. En América Latina, ese proceso tomó rasgos propios: lectura comunitaria, sensibilidad por la realidad, opciones por la justicia, comunidades que descubren a Dios actuando en la historia. En ese marco, la “pastoral de conjunto” integraba naturalmente el servicio bíblico; pero con el tiempo, las pastorales se diversificaron y surgió una tensión: ¿puede la Biblia ser “objeto” de una pastoral como si fuera un departamento más (catequesis, juventud, acción social)? La respuesta que madura —y que en ReBiClar se asume con fuerza— es que la Escritura no es un “sector” sino fuente y animadora: de la catequesis, del compromiso social, de la liturgia, de la formación, de la misión. Por eso nace el lenguaje y la práctica de la Animación Bíblica de la Pastoral: no una pastoral entre otras, sino la Palabra como “alma” de todas.
Esta evolución, además, se armoniza con el tono misionero que el Magisterio reciente ha insistido: Evangelii Gaudium recoge intuiciones latinoamericanas (Aparecida) y enfatiza que todo el Pueblo de Dios anuncia el Evangelio desde la experiencia de encuentro con Cristo; y ese encuentro se alimenta, se verifica y se purifica continuamente en la escucha de la Palabra. Por eso, el paso de Pastoral Bíblica a ABP no es una moda terminológica: es un cambio de mentalidad pastoral y de criterio de acción.
2) ReBiClar como respuesta organizada: articular, formar, acompañar, sistematizar
En la historia reciente del continente claretiano, ReBiClar se ha ido configurando como el espacio donde esa visión eclesial se vuelve proyecto, equipo y proceso. Los documentos recuerdan un largo itinerario (con memoria desde encuentros anteriores y un arco simbólico “desde Medellín 2004”), que desemboca en etapas de mayor sistematización y articulación continental. Ya en 2014 aparece la conciencia de resguardar la memoria (“Semillas: trabajo de sistematización de los encuentros”), porque una red que quiere animar procesos necesita historia organizada para aprender, corregir y proyectar.
Con esa base, el caminar 2018–2024 muestra un patrón constante: asambleas y encuentros que no se reducen a “reuniones”, sino que funcionan como hitos de discernimiento, construcción de equipos, producción de materiales y definición de prioridades para acompañar a la familia claretiana y a la Iglesia en América.

Proyectando el Caminar Futuro
Puntos de reordenamiento
El crecimiento de ReBiClar no ha sido lineal ni automático: ha estado atravesado por retos (idiomas, traducciones, sobrecarga, apoyos desiguales, dificultad de reuniones).
Precisamente por eso, las asambleas y reuniones importantes han funcionado como “puntos de reordenamiento”:
2018
Elección de equipo y agenda de tareas que combina recursos y formación.
2019
Reunión operativa de coordinación (Panamá) y reafirmación de alianzas (Diario Bíblico, lecturas, cursos).
2020-2021
Salto metodológico hacia lo virtual, ampliación de alcance, formación de tutores, continuidad.
2022
Sinodalidad como criterio, encuentro presencial con asamblea y reafirmación del paso PB→ABP.
2024
Relanzamiento con acompañamiento del Gobierno General, revisión de criterios, aprobación del sueño, definición de compromisos hacia 2027 y elección de nuevo equipo; además, votación unánime para crear comisiones (formación/organigrama) pensando explícitamente en la ABP.
ReBiClar ha ido sensibilizando a la familia claretiana y a la Iglesia en general sobre el papel fundamental de contar con un equipo continental que forme, acompañe y guíe procesos de animación bíblica; y lo ha hecho no solo con discursos, sino con dinámicas sinodales, producción de materiales, programas formativos, colaboración editorial (Diario Bíblico) y alianzas institucionales.
Riqueza Histórica
Identidad y Misión
La historia de ReBiClar no se reduce a una cronología; es una identidad en proceso: un modo de ser red, de caminar sinodalmente, de leer la realidad con la Escritura, de formar agentes, de sostener una memoria y de proyectar futuro. Hoy, al mirar hacia 2027, esa historia se condensa en una convicción magisterial y misionera: la Palabra de Dios debe ocupar el lugar central en la vida eclesial y animar toda la pastoral. ReBiClar existe para que ese “sueño” no quede en declaración, sino que se vuelva: itinerario formativo, metodologías encarnadas, materiales compartidos, plataformas integradas, comisiones activas y una red capaz de acompañar a los organismos de MICLA en la diversidad de rostros y realidades del continente.