ENCUENTRO BÍBLICO NACIONAL COSTA RICA

El sábado 22 de agosto 2026, de 2:00 pm a 4:30 pm se llevó a cabo el Encuentro Nacional de Biblia en Costa Rica, realizado en el Centro Bíblico claretiano “Para que tengan vida”, con el tema “Voces de mujeres, cuerpos de niñ@s y profecía", con la expositora Tirsa Ventura, Dra. en Ciencias de la Religión con énfasis en Biblia y especialista en Lectura de la Biblia con perspectiva afrodescendiente y desde las mujeres.

El texto que analizamos fue 2 Reyes 6, 23-31

El contexto es el siglo X y IX a. C, durante el reinado del rey Joram en el Reino del Norte de Israel y el ministerio del profeta Eliseo. Refleja las constantes guerras y el asedio de los arameos (sirios) liderados por su rey contra la ciudad de Samaria.

Describe la crisis extrema y la hambruna vividas dentro de las murallas israelitas.

Este relato expone Cómo las estructuras de poder masacran la vida cotidiana de las mujeres que están representando al pueblo, transformando el cuidado del pueblo en supervivencia extrema, mientras los reyes eluden su responsabilidad política.

El cuerpo de las mujeres como territorio de la crisis: una desposesión total. Las mujeres del relato no tienen nombre, son la encarnación del sector más vulnerable que absorbe el golpe de la guerra y el asedio.

La metáfora de las dos mujeres que hacen un pacto de devorar a los hijos, nos describe el hambre extrema que destruye el orden social desde la base íntima de los hogares.

Mientras el rey hace banquetes con los ejércitos y los grandes poderes, el pueblo está muriendo de hambre debido a la injusticia social.

El rey recorre la muralla paseándose y escucha un grito de auxilio desesperado: una mujer acusa otra de un pacto terrible de supervivencia: comer a sus propios hijos. Este testimonio expone el grado absoluto de destrucción social al que ha llegado el reino. La voz de la mujer no pide piedad, nombra la realidad sin filtros ni de coro político.

Su denuncia quita el velo de la propaganda oficial del rey y muestra el costo real de la guerra. Exige justicia y auxilio a un estado ineficiente que ya no protege ni provee.

El cuerpo femenino se convierte en territorio de profecía. El cuerpo de la mujer hambrienta y su relato sobre el hijo compartido y consumido nos revelan la extrema hambruna que está sufriendo el pueblo, quien en realidad se está comiendo a los hijos es el rey por su injusta forma de gobernar.

La palabra profética tradicional suele venir de hombres con mantos, aquí bruta de la carne herida y del trauma del pueblo hambriento representado en estas mujeres y sus hijos.

El pacto de las dos mujeres se vuelve una parábola involuntaria pero certera del colapso de la comunidad. Ellas anuncian la verdad del desastre antes que cualquier profeta oficial (en este caso Eliseo).

Este relato nos muestra como el cuerpo y el dolor de las mujeres dejan de ser invisibles para convertirse en una revelación directa de la crisis y en una voz profética que interpela al poder. Samaria sufre un sitio militar duro, la comida es tan escasa que un alimento básico cuesta una fortuna, la vida cotidiana se vuelve insostenible.

La injusticia social y la ceguera del poder: la respuesta inicial del rey (“Si no te salva Dios, ¿de dónde te puedo salvar yo?”), evidencia la abdicación de sus deberes de redes distribución y gestión pública en favor de la población empobrecida.

Mientras en las altas esferas y palacios se garantizan privilegios o se hacían grandes banquetes a ejércitos enemigos derrotados previamente, el pueblo y en especial las mujeres y niños en los márgenes, lidiaba con la escasez absoluta.

La violencia desplazada: al escuchar a la mujer, el rey rasga sus vestiduras como señal de vergüenza, pero culpa al profeta Eliseo en lugar de asumir la crisis estructural de su propio mal gobierno.

Estas mujeres aparecen como profetizas, se alzan sus voces para denunciar la crisis que está viviendo el pueblo de Israel.

Tirsa nos habla de que quienes hacen profecías son las mujeres (es una profecía del hacer), aunque también está implicada la voz la profecía de alzar la voz de hablar para denunciar.

Este texto también nos demuestra el poder que tienen las mujeres cuando abren los ojos.

Las mujeres alzan su voz denuncian en la calle, Eliseo en cambio está con los sabios o ancianos en la casa, muy cómodo.

Las que están haciendo la profecía son las mujeres, no es Eliseo, por lo menos en este texto.

Aunque el texto nos habla de que es Eliseo quien llama al rey asesino, podríamos sospechar que quienes llaman de esta manera al rey son las mismas mujeres.

El texto lo podemos dividir de esta manera:
23-25: Resultado del Imperio
26-29: Las mujeres y sus vivencias. Profecías de mujeres.
30-31: Consecuencias de la voz de las mujeres.

Hoy vivimos ante una presión imperial, hegemónica, injusta. Necesitamos una profecía que denuncie con los hechos.

Estamos llamados y llamadas a ser sujetos de acción como estas mujeres, que se colocan en una posición de profetizas. Dios está con las mujeres y los niños y niñas, Dios está con todos los grupos vulnerables.

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Red Bíblica Claretiana de la conferencia interprovincial de los Misioneros Claretianos de América (MICLA), nacida en Quito, Ecuador en el año 2010.

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