Del 8 al 16 de julio de 2026, alrededor de cuarenta participantes de los distintos Organismos Mayores de MICLA y de diversas ramas de la Familia Claretiana se reunieron en la Casa de Retiro Monte Alverna en Panamá para celebrar el Encuentro de Espiritualidad Claretiana bajo el lema «Misioneros místicos para América».
Este encuentro fue fruto de un proceso de discernimiento iniciado después del Congreso de Espiritualidad Claretiana celebrado en Vic en 2024.
En el marco de este año 2026 en el que se conmemora los 175 años de la llegada del Padre Claret al continente americano, MICLA, sintió la urgencia de que ese fuego se encarne con fuerza en el suelo de América y el Caribe.
Por esa razón MICLA creó este espacio y invitó a profundizar en la espiritualidad claretiana que anima la misión, fortaleciendo el encuentro con Dios, la fraternidad y el compromiso de anunciar el Evangelio con renovado ardor misionero.
Participaron el Superior General, P. Mathew Vattamattam, CMF; el Prefecto General de Espiritualidad y Vida Comunitaria, P. Carlos Sánchez, CMF; Superiores Provinciales, delegados de MICLA y representantes de varias ramas de la Familia Claretiana (religiosas de María Inmaculada, misioneras de san Antonio María Claret, filiación Cordimarianas, seglares claretianos y laicos comprometidos).
Las jornadas combinaron oración, conferencias, testimonios y trabajo en «grupos de vida» mediante la metodología de la Conversación en el Espíritu. Las reflexiones abordaron temas como la sinodalidad, la vida comunitaria, la opción por los pobres, la interculturalidad, la misión compartida con los laicos, la participación de las nuevas generaciones y la ecología integral.
Iniciamos el Encuentro de Espiritualidad Claretiana – MICLA, participando todos de un retiro espiritual facilitado por el P. Carlos Sánchez, CMF, Prefecto General de Espiritualidad, y el P. Edgardo Guzmán, CMF, Dr. en Espiritualidad. Inspiradas en el evangelio de Lucas 4, 14-21, las meditaciones fueron «Unción del Espíritu» y «Enviados a la Misión» respectivamente.
Al segundo día, profundizamos en el discernimiento de “Las llamadas de Dios en los signos de los tiempos”, acompañados por la Hna. Liliana Franco. Al tercer día, profundizamos en la reflexión «Hacia una Iglesia sinodal y en salida hacia las periferias», facilitada por José Luis Loyola, MSpS. El cuarto día, tuvimos un momento significativo al visitar al pueblo Guna de Dagargunyala., aquí participamos compartiendo la fe, la cultura y la hospitalidad de la comunidad, profundizando así una misión entendida también como escucha, encuentro y reciprocidad.
En el quinto día, compartimos el tema «El carisma claretiano en el contexto americano». La reflexión de la mañana fue facilitada por el P. Rosendo Urrabazo, CMF, de la Provincia Claretiana de Canadá–Estados Unidos, mientras que por la tarde Mons. Ángel Garachana, CMF, obispo emérito de San Pedro Sula, Honduras, compartió su experiencia y reflexión. La jornada también contó con el testimonio misionero de los P. José Sentre, CMF, y P. Vicente Sidera, CMF, de la Provincia Claretiana de Centro américa.
En el sexto día, continuamos profundizando en el tema «El carisma claretiano en el contexto americano», facilitado por el P. Carlos Julio Rozo, CMF. El séptimo profundizamos el tema «Contar la historia de Jesús: arraigados y audaces», facilitado por el P. Antonio Ferreira, CMF, y el Hno. Fernando Kuhn, CMF. La jornada también estuvo marcada por la fraterna visita de Mons. José Domingo Ulloa, OSA, arzobispo de Panamá, cuya presencia nos animó a seguir viviendo con fidelidad y entusiasmo la misión evangelizadora.
En el octavo día por la mañana, recogimos los frutos de este camino compartido y elaboramos las conclusiones que fueron faro espiritual para vivir la misión en el hoy de América. Por la tarde, el encuentro concluyó con la celebración de los 177 años de vida congregacional en el Santuario Nacional del Corazón de María, presidida por Mons. Ángel Garachana.
Estos días de reflexión y trabajo comunitario nos ha permitido reconocer que Dios nos sigue llamando a renovar el don recibido de San Antonio María Claret y que reafirmamos que la espiritualidad es el alma de la misión, la fuente de nuestra esperanza y el fuego que sostiene nuestra vocación.
Hemos contemplado que toda América está marcada por profundas desigualdades, nuevas y antiguas pobrezas, migraciones, violencia, polarización, crisis ecológica, cambios culturales y el surgimiento de nuevos escenarios para la evangelización. Pero, también hemos descubierto un continente lleno de vida, de fe, de resistencias, y de pueblos que siguen esperando la Buena Noticia del Reino.
Regresamos a nuestras provincias con el compromiso hacer vida y referencia estas conclusiones para nuestros planes de espiritualidad, formación y misión.
Nos toca diseñar dinamismos concretos en las comunidades revisándolas periódicamente, de modo que podamos discernir juntos (as) los frutos alcanzados y las nuevas llamadas del Espíritu.
Nos toca también entre las Provincias, crear espacios comunes de formación y apoyar el servicio de animación de los Prefectos de Espiritualidad para que este camino continúe creciendo y enriqueciendo la vida misionera de nuestro Continente.
Al concluir este Encuentro, regresamos a nuestros países con el corazón agradecido y renovado. Regresamos convencidos de que el carisma claretiano sigue siendo un regalo de Dios para la viña joven1. Y nos corresponde custodiarlo con gratitud, recrearlo con valentía y transmitirlo con alegría a las generaciones que vendrán.
Lourdes Arenas LLontop
Equipo Provincial de Epabicla de Perú Bolivia
1 “Pero sí le digo que en la América hay un campo muy grande y muy feraz, y que con el tiempo saldrán más almas para el Cielo de la América que de la Europa […] la América es viña joven...” - P. Claret
