El día de hoy 20/02/2026 durante la madrugada vivió su Pascua nuestro querido Maximino Cerezo Barredo, a quien llamábamos “Mino” de cariño.
Nació en Asturias en 1932 y desde niño mostró su habilidad por el dibujo. Tenía dos grandes amores: su fe y el arte.
Se especializó en pintura mural de carácter religioso, desarrollada principalmente en Latinoamérica.
Fue ordenado sacerdote en 1957 en la Congregación de los Misioneros Claretianos.
Pintó murales por toda América Latina, Europa y América del Norte.
Fue un hombre sencillo y muy sabio, con gran compromiso social, con una entrega total hacia los más desfavorecidos, a la gente de los márgenes, un hombre de convicciones profundas que luchó por una Iglesia más evangélica y servidora, samaritana, con “olor a oveja” en América Latina y el Caribe.
Conoció de cerca en territorios de Misión las situaciones de injusticia y de explotación, se comprometió a defender los derechos de los pobres, no podía ser neutral, conocido como “el pintor de la liberación”.
Hizo una opción por los pobres, muy amigo de don Pedro Casaldáliga, cmf.
Hoy damos gracias por su vida y misión, por su compromiso ético, humano y social, por hacer vida la Palabra con su propia vida, por dejarnos grandes desafíos, y por llevar siempre un mensaje de esperanza por medio de su pintura.