Ciclo A - Domingo de la Palabra de Dios

Ciclo A - Domingo de la Palabra de Dios

 

 

III Domingo del Tiempo Ordinario
DOMINGO DE LA PALABRA DE DIOS
25 de enero del 2026
Tema: El habitar – Dios habita en nosotros
Lema: «Vendremos a él y haremos morada en él» (Jn 14,23)

Ambientación
• Biblia entronizada en el centro
• Vela encendida
• Símbolo de una casa o de un corazón
• Canción de acogida

Acogida
Celebramos hoy el Domingo de la Palabra de Dios. La Palabra no es solo un texto: es presencia viva que habita, transforma y envía. Hoy somos invitados a reconocer que Dios no habita únicamente en algunos lugares, sino que habita en nosotros, haciendo de nuestra vida su morada, especialmente cuando nos abrimos al clamor de los pobres, al cuidado de la creación y al servicio de la Palabra.

Oración inicial
Señor Dios, Tú que deseas habitar en medio de tu pueblo, abre nuestro corazón a tu Palabra. Que ella encuentre en nosotros espacio, escucha y acogida, y nos impulse a la misión, al cuidado de la vida y a la solidaridad con los más vulnerables. Amén.

Escucha de la Palabra (elegir):
• Jn 1,14
• Jn 14,23
• 1 Cor 3,16

Silencio orante

Iluminación
¿Qué significa habitar?
Normalmente entendemos habitar como vivir en un lugar físico: una casa, un territorio, una ciudad. Esta es la habitación geográfica, marcada por límites y paredes. En la historia de la fe, Dios fue asociado a lugares sagrados, como el Templo y la Tienda del Encuentro. Sin embargo, la Palabra de Dios revela un camino nuevo: Dios no se deja encerrar en espacios, sino que busca habitar en la vida concreta de las personas y de los pueblos.
• Una casa alberga el cuerpo;
• Dios habita el corazón.
• La casa protege del frío;
• Dios calienta la esperanza.
• La casa tiene una dirección;
• Dios hace de la vida un camino.
En Jesús, Dios se hace cercano y planta su tienda entre nosotros. Desde Él, la verdadera morada de Dios ya no es un edificio, sino la persona humana, especialmente aquella herida por la pobreza, la exclusión y la vulnerabilidad.

Decir que Dios habita en nosotros significa afirmar una presencia viva, interior y transformadora, que nos impulsa a asumir con audacia la opción preferencial por los empobrecidos y vulnerables, en las periferias geográficas, existenciales, sociales y también del pensamiento.
Esta presencia nos llama también a cultivar proféticamente la ecología integral, cuidando la vida humana, la casa común, las relaciones y la misión, porque todo está interconectado y todo es lugar donde Dios desea habitar.
Como Servidores de la Palabra, vocación que está en el corazón de nuestro carisma claretiano, seguimos el ejemplo de San Antonio María Claret, que vivió y proclamó la Palabra con pasión, valentía y dedicación inquebrantable, haciendo de su vida una morada disponible para Dios y para los más necesitados.

Compartir
• ¿Dónde he percibido a Dios habitando en mí o en mi vida, especialmente en el encuentro con los pobres y la creación?
• ¿Qué dificulta hoy que la Palabra haga morada en mi corazón?
• ¿Cómo puedo transformar mi vida y mi comunidad en un espacio donde Dios habite, sane y envíe?

Plegarias
Tod@s: Te lo pedimos Señor.
Dios encarnado en la Palabra,
Que nos otorgaste una habitación En la tierra
así como en tu regazo
Danos la sabiduría para saber Caminarla
en misión compartida.

Tod@s: …

Dios de los sueños,
Que guiaste a la sagrada familia
A una tierra Segura
Donde salvaguardar a tu hijo
De las garras del mal,
Permitenos llegar a tierra firme
Y resguardanos de las leyes injustas
Que nos alejan de la paz y la unión familiar.

Tod@s: …

Dios de la abundancia
Que cuando nos faltó el pan
Nos permitiste llegar y encontrar
Tierra y alimento para sostener
A nuestros familias
y cobrar nuevas fuerzas
Entra en el corazón de quienes pretenden
Usurpar tu nombre
y la abundancia de tu tierra.

Tod@s: …

Dios del perdón y del amor
Perdona nuestras transgresiones
A tu amada creación y a la tierra que nos alimenta
Y nos cubre de la desnudez
Danos Cordura para curar sus heridas
Tomando solo lo necesario y devolviendo con creces su bondad.

Tod@s:...

Dios de la compasión y la misericordia
Que premias la hospitalidad al forastero
Con frutos de vida en abundancia
Permitenos hospedar en esta tu casa
A todos cuantos caminan hacia Tierras de leche y miel
Con la Esperanza de una vida mejor
Para tus hijos e hijas.

Tod@s:...

Todo esto te lo pedimos, aunado al Recuerdo y las enseñanzas
De Cristo Nuestro Hermano y Señor...Amén

Compromiso
Si Dios habita en nosotros, estamos llamados a ser morada viva para los demás, especialmente para quienes viven en situaciones de pobreza, fragilidad y exclusión.

Sugerencias de compromiso:
• reservar diariamente un tiempo para la Palabra
• ser presencia de escucha, acogida y defensa de la vida
• asumir un gesto concreto de cuidado de la casa común

Demos gracias al Dios de la vida con la oración que Jesús nos enseñó:
Padre Nuestro…

Oración final
Señor, haz de nuestra vida tu casa, de nuestros gestos tu presencia solidaria, y de nuestra palabra anuncio profético de tu Reino. Amén.