El Papa León XIV se reunió en el Vaticano con el Comité Directivo de la Federación Bíblica Católica y les invitó a renovar su servicio para que la Palabra de Dios llegue con más fuerza al corazón de las personas, especialmente en un mundo marcado por los cambios culturales y el entorno digital.
Durante la audiencia, el Papa partió de una pregunta muy concreta: cómo favorecer el encuentro con la Escritura allí donde casi no se conoce el Evangelio o donde las culturas todavía no han sido alcanzadas por él. En este horizonte, subrayó que hoy hablar de “amplio acceso a la Sagrada Escritura” implica también asumir los desafíos de internet y de los nuevos lenguajes de comunicación, donde el mensaje evangélico puede quedar fácilmente oculto entre muchas otras voces.
El Pontífice animó a la Federación a dejarse interpelar por estas preguntas y a imaginar nuevas formas de presencia bíblica, capaces de abrir caminos creativos hacia las Escrituras. El objetivo –recordó– no es solo distribuir textos, sino ayudar a que la Palabra tome raíz en el corazón de las personas y oriente sus decisiones y proyectos de vida.
En este sentido, insistió en la importancia de las traducciones de la Biblia y agradeció el trabajo que se realiza para acercar el texto sagrado a las diferentes lenguas y culturas. Junto a ello, alentó a promover la lectio divina y todas aquellas iniciativas pastorales que invitan a una lectura frecuente, orante y comunitaria de la Escritura, de modo que la Biblia no quede como un libro distante, sino como una fuente cotidiana de consuelo, discernimiento y misión.
Retomando la imagen paulina de la “carta”, el Papa describió la vocación de la Federación Bíblica Católica como la de convertirse en “carta viva escrita por el Espíritu del Dios viviente”, que dé testimonio de la primacía de la Palabra por encima del ruido y la dispersión de nuestro tiempo. Para aprender esta actitud de escucha y disponibilidad, invitó a mirar a María, en cuyo seno el Verbo se hizo carne y que supo acoger y guardar la Palabra en su corazón.
El encuentro se desarrolló en el contexto del 60º aniversario de Dei Verbum, la Constitución dogmática del Concilio Vaticano II sobre la divina revelación. A la luz de este documento, León XIV recordó que toda la Iglesia está llamada a practicar una “escucha religiosa” de la Palabra de Dios y a anunciarla con confianza, asegurando que los fieles tengan verdadero acceso a las Escrituras. Esta misma visión, recalcó, inspira el Estatuto de la Federación Bíblica Católica, que busca que la Palabra sea “fuente dinámica de inspiración” para toda la vida y misión de la Iglesia.
Finalmente, el Papa reafirmó que la Iglesia no vive de sí misma, sino del Evangelio, y que es el Espíritu Santo quien, a través de la Palabra, orienta su camino y renueva su misión. Por eso animó a los responsables del apostolado bíblico a continuar su servicio con creatividad, fidelidad al Evangelio y profunda comunión eclesial, para que cada comunidad cristiana pueda seguir descubriendo en la Escritura el corazón de su fe y de su compromiso con el mundo.
