En medio del cansancio, las preocupaciones y el ritmo de cada día, Jesús nos dirige una invitación que sigue transformando vidas:
“Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados, y yo los aliviaré.” (Mt 11,28)
Que este domingo sea una oportunidad para descansar en el Señor, renovar la esperanza y descubrir que su yugo es ligero cuando caminamos con Él.
¡Feliz Día del Señor!
