Entre los días 22, 23 y 24 de julio de 2020, la Red Bíblica Claretiana de América (ReBiClar–MICLA) celebró su primer Encuentro Bíblico Virtual, una experiencia formativa que originalmente estaba prevista como encuentro presencial en México, pero que se realizó en modalidad online a través de la plataforma Zoom. Bajo el tema “Biblia y cuidado de la Casa Común”, el encuentro convocó a participantes de los diversos organismos de MICLA y a animadores y miembros de los equipos bíblicos claretianos del continente, con una participación registrada que las fuentes sitúan entre 180 y 186 personas inscritas.
El objetivo general de estas jornadas fue incrementar los conocimientos bíblicos para iluminar la crisis medioambiental actual y fortalecer la conciencia sobre el cuidado urgente que requiere nuestra casa común. En esa misma línea, se subrayó desde el inicio que el encuentro buscaba integrar tres prioridades: la animación bíblica, la dimensión JPIC (Justicia, Paz e Integridad de la Creación) y el uso de nuevas tecnologías como medio para sostener la formación y la comunicación pastoral.
La apertura del encuentro tuvo lugar el miércoles 22 de julio, a las 7:00 p.m. (hora de la Ciudad de México). La Provincia de Centroamérica guio la entronización de la Palabra y el P. Ismael Montero, CMF —Presidente de MICLA— dio la bienvenida, animando a reconocer la casa común como “primera Palabra”. Posteriormente, Linda Molina, coordinadora del equipo, saludó a los presentes e introdujo al facilitador principal del encuentro, el biblista P. Raúl H. Lugo Rodríguez (México). Esa primera jornada se desarrolló en sesiones de aproximadamente 50 minutos, con espacios intermedios y finales para preguntas y respuestas, hasta completar un total de seis horas de formación distribuidas en los tres días.
En la exposición del primer día, el P. Raúl Lugo presentó un panorama inicial centrado en los grandes desafíos planetarios: se mencionaron amenazas que sufre el mundo como casa común, realidades e ideologías que condicionan la relación con la creación, y el actual sistema extractivista con su lógica depredadora. El abordaje incluyó también referencias a conquistas científicas contemporáneas en la comprensión del universo y a las líneas de renovación bíblica postconciliar junto con aproximaciones hermenéuticas latinoamericanas. La iluminación bíblica de esa jornada profundizó especialmente en los relatos de los orígenes (Gn 1–11), presentando esta sección como literatura mítica, revisando de cerca los dos relatos de la creación (Gn 1–2), la historia de la degradación humana (Gn 3–11) y las intuiciones ecológicas contenidas en la “mitología bíblica de los orígenes”. Se destacó, además, un acercamiento a Isaías 65,17–25 sobre la “nueva creación”, vinculando ecología social e interdependencia. En continuidad con la encíclica Laudato Si’, se propuso avanzar “tras las huellas de la ecología integral”. La jornada también incluyó un saludo de parte del P. José Vidal Pérez, CMF, Secretario de MICLA, alentando a perseverar en el caminar bíblico.
El segundo día, jueves 23 de julio, el encuentro inició nuevamente a las 7:00 p.m. (hora de Ciudad de México) con una oración guiada por la Provincia de San José del Sur. En esta jornada, el P. Henry Omonisaye, CMF —del Gobierno General en Roma— compartió información sobre la animación bíblica a nivel congregacional, así como sobre las publicaciones del Diario Bíblico y la necesidad de sostener la planificación de la formación bíblica. En la parte formativa principal, el P. Raúl Lugo abordó los textos legislativos del Antiguo Testamento, destacando su dimensión ecológica, con referencias al descanso sabático y al año jubilar, así como normativas relacionadas con la cosecha de árboles frutales y el cuidado de los animales. Tras el descanso, se avanzó hacia la literatura profética, reflexionando sobre qué es un profeta, planteando interrogantes para orientar el discernimiento, y revisando elementos del primer, segundo y tercer Isaías, con acentos sobre la dimensión del shalom en clave ecológica, social y cósmica.
El tercer día, viernes 24 de julio, se invitó a los participantes a colocar como fondo la bandera de su país de origen, como signo visible de la comunión continental que sostenía el encuentro. La jornada inició con una oración guiada por la Provincia de Brasil. En la quinta sesión formativa —según la organización del programa— se abrió con un minuto de silencio en memoria de las personas fallecidas a causa de la pandemia de COVID-19, marcando el tono de una reflexión situada en el sufrimiento real de las comunidades. La formación continuó con un acercamiento a la literatura sapiencial, señalando elementos ecológicos presentes en estos libros, donde la experiencia humana puede orientar la vida en equilibrio con la creación. Se mencionó particularmente el papel de los Salmos como lugar donde se expresa la grandeza y pequeñez humana, y donde toda la creación se suma a la alabanza.
En la parte final, la sexta sesión condujo al Nuevo Testamento: se abordaron temas como la propuesta de Jesús, el “Jesús recordado”, la historia textual de los Evangelios, el Sermón de la montaña, Jesús y la naturaleza, Jesús como narrador de parábolas, y Pablo con la Carta a los Romanos. En este marco, se subrayó una visión de nueva justicia en la que el desprendimiento favorece una armonía con toda la creación, en contraste con el “lujo sin freno”. El encuentro concluyó con el habitual espacio de preguntas y respuestas y con palabras de gratitud, expresadas en particular por Linda Molina.
Desde la Delegación Independiente de Antillas, el encuentro contó con una presencia significativa a través del proyecto de animación bíblica “Ruta de la Palabra”. Se reportó la participación de Rafael Díaz, Simona Reyes, Marta Beatriz, Laura Cuevas e Hilda M. Díaz desde República Dominicana, y de Norma Rivera, Syd Ferran y María Soto desde Puerto Rico. Para esta Delegación, el encuentro fue valorado como una oportunidad importante para continuar el proceso de fortalecimiento formativo en el área bíblica.
Con este primer Encuentro Bíblico Virtual, ReBiClar–MICLA dejó asentado un hito: la capacidad de sostener la formación y la articulación continental aun en circunstancias que impedían la presencialidad. La experiencia consolidó un itinerario bíblico-ecológico que integró Antiguo y Nuevo Testamento, la renovación hermenéutica latinoamericana y el llamado pastoral al cuidado de la Casa Común, articulando animación bíblica, JPIC y tecnología como líneas convergentes del caminar compartido.
