Costa Rica: Segundo Encuentro Nacional claretiano de Biblia


El 13 de octubre del 2018 se tuvo el  “Segundo Encuentro Nacional Claretiano de Biblia en Costa Rica”.
Se realizó  en el Centro bíblico claretiano “Para que tengan Vida” y fue expositor: David Castillo. Profesor de la Universidad bíblica latinoamericana.

La Biblia en sus dimensiones socio-políticasIMG-20181013-WA0067

Propuesta de lectura de José en clave política-social.  Desde los grupos marginados y oprimidos (Gn 37-50)

La lectura que se ha hecho al texto bíblico de José ha sido idílica, en donde este personaje es bueno, justo, ejemplar hijo y hermano, administrador ideal, humilde, víctima de maltratado por sus parientes más cercanos, a causa de la envidia que le tienen; quien finalmente llegó a ocupar un puesto político al lado del Faraón en Egipto, y buenamente ayuda a su familia a sobrevivir de la hambruna que azotó con vehemencia a Canaán y Egipto. Un personaje con quien está Dios. Esta lectura ha cautivado, y la imagen sublime de José es la que ha perdurado en el imaginario colectivo de los cristianos, lo que ha dificultado otra lectura del texto, algo así como el reverso de ese relato, desde la opresión y sufrimiento de un pueblo, a causa de los mandatos del sistema de gobierno de José en Egipto.

José el hijo menor de Jacob y también el preferido respecto de sus otros hermanos, por ser producto de su ancianidad. Su padre le da la envestidura real con la túnica de mangas que le confecciona, marcando una diferencia con el resto de sus hermanos, con un claro mensaje de que la primogenitura no siempre está en el hijo mayor.  También José tiene sueños, considerados revelaciones dadas por  Dios, y por lo tanto con autoridad divina.  En aquel contexto, se consideraban los sueños como premoniciones, es decir, ocurre lo que se sueña.  José sueña con reinar, dominar y eso provoca aún más el odio de sus hermanos, quienes se verán  inclinados ante él, que más que hermanos en su literalidad se trata de pueblos, así que pueblos sometidos por otro pueblo.  Por su actitud de contar al  padre Jacob lo que  sus hermanos hacían, el texto no indica si ellos hacían el bien o el mal, se gana la antipatía, que origina la conspiración de ese grupo de hermanos (pueblo) para quitar a José (rey) antes de que llegue al poder, pero no lo matan sino que lo tiran al pozo.  Es el debate de un pueblo que ha sido oprimido, sobre la necesidad de que exista o no exista la monarquía…. Entonces al tirarlo al pozo también la envestidura de rey, pues le quitan la túnica.  El proyecto es eliminarlo, pero lo venden y lo envían al exilio, consideran que se descartó la amenaza.

En el exilio, que es en el país de Egipto, José corre con diferentes suertes que le favorecen mediante la interpretación de sueños que se cumplen, y  lo logran ubicar en un estatus parecido al del Faraón.  Se da entonces que José empieza como un rey (con la túnica que le hizo su padre), llega a ser esclavo y luego al lado del poder político y económico de Egipto, justamente en la toma de decisiones. José se viste de Egipto.  En el poder absoluto se transfigura, cambia de nombre, ya no es la misma persona, no tiene sueños pero sí una copa de adivinación.  En la hambruna que se avecina (anunciación que se le diera por sueños), acumula granos y los lleva a la ciudad y es a causa de ésta que  sus hermanos llegan y se inclinaron ante el.  Ellos  le temen y son sumisos.  José toma decisiones y pone en marcha su plan agrario con la autoridad política y económica que le respalda, y se hace con toda la plata de Egipto y Canaán a cambio del grano y ese dinero se lo llevó al palacio, luego como ya  no había plata, les pide el ganado a cambio de pan, después se apropió de sus tierras y el pueblo se vendió como esclavos para no morir frente a él, a cambio de semilla para la siembra. También les impuso un paquete tributario producto de las cosechas que recogerían con las semillas que les había dado.  José redujo el pueblo a la servidumbre, con excepción de los sacerdotes, grupo importante del poder político económico y religioso, así como a su familia, a quienes les dio alimento y una propiedad en donde vivir  en el mejor lugar de Egipto.  Todo bajo un discurso sobre salvación y preservación de la vida,  ¿De cuál Dios o dioses se está hablando en este texto?  ¿Estaba realmente el Dios de la vida y del amor con José, en el sometimiento y dolor al que llevó en su gestión al pueblo Egipcio?  ¿Es parte del plan de Dios que estas cosas “sucedieran”?

Que esta otra lectura del texto de José, sirva de reflexión, para discernir de aquellos políticos, que en nombre de Dios y amparados por poderosas estructuras religiosas y económicas, maltratan a un pueblo y lo someten a sufrimiento con cargas más allá de las que pueden tolerar, conduciéndolo a la inevitable pobreza y muerte por hambre, mientras que ellos viven en forma ostentosa junto con el resto del grupo político y familia que les apoya. No siempre que se invoca a Dios en los grupos de poder políticos y religiosos.